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¿Qué factores influyen en la salud mental de los jóvenes en la era digital?

Actualmente la mayor parte del mundo está conectado a Internet y los niños y jóvenes han integrado como parte de su día a día estar online y usar las redes sociales. Esta dependencia a las tecnologías está llevando a que, especialmente los jóvenes, desarrollen más sentimientos de ansiedad, depresión y interrupción de los patrones de sueño, incluso desencadenando en cyberbullying y distorsión de la imagen corporal. En los últimos años se ha asociado directamente el uso excesivo de las tecnologías y las redes sociales con enfermedades mentales según el estudio de McCrae, Gettings and Purssell (2017) y  Vannucci, Flannery and Ohannessian (2017).

 

Este problema es debido a que las tecnologías digitales están al alcance de cualquiera muy fácilmente y su nacimiento es relativamente nuevo. Aun así, se ha demostrado que los problemas de salud mental causados en niños y adolescentes están muy relacionados con el uso de Internet. Un uso moderado de Internet puede tener un impacto positivo en la salud mental de los niños y jóvenes, pero ninguno de los extremos es beneficioso (UNICEF, 2017).

 

Con el rápido crecimiento de Internet y las redes sociales es muy importante que las familias tomen medidas y eduquen a los niños adecuadamente sobre el buen uso de los medios digitales y los riesgos que conllevan. También se debe impulsar que los niños y jóvenes se traten y busquen ayuda lo antes posible en cuanto empiecen a detectarse signos de enfermedades mentales.

Un cuarto de la juventud tiene trastornos mentales

Las enfermedades mentales son tan comunes en los jóvenes como en los adultos. La mitad de las enfermedades mentales aparecen a los 14 años mientras la otra mitad lo hacen a mediados de los 20 (Kessler et al., 2007), incluso hay algunas como la ansiedad y trastornos de la personalidad que aparecen alrededor de los 11 años.

 

Una encuesta realizada en 10 países demostró que un cuarto de la juventud tiene trastornos mentales (OECD, 2012). En esto se incluyen trastornos afectivos, neuróticos, de personalidad, del desarrollo, del comportamiento, alimenticios, esquizofrenia y abuso de substancias. Aun así, estos niños no suelen tratarse hasta bastantes años después del inicio de esta enfermedad (Kessler et al., 2007), hecho que afecta al desarrollo del niño y personal y académicamente (Choi, 2018). Del mismo modo, un amplio uso de las redes sociales está relacionado con un peor sueño y también se encontró una relación significante entre jugar a videojuegos por la noche y las carencias de sueño (Billari, Giuntella and Stella, 2018). 

 

Otros estudios sugieren que el uso moderado de tecnologías es beneficioso para el bienestar mental de los niños y adolescentes, mientras que no usarlas o hacerlo en exceso puede comportar impactos negativos (UNICEF, 2017). La encuesta PISA de la OECD demostró que los usuarios de Internet que pasaban más de 6 horas al día era más probable que tuviesen un bienestar y satisfacción vital más bajos. En cambio, los que pasaban entre 1 y 2 horas tenían más satisfacción en comparación con los que usaban Internet una hora o menos al día (OECD, 2017).

 

Asimismo, el cyberbullying se ha incrementado con la aparición de las aplicaciones digitales, ya que las redes sociales se relacionan con problemas de imagen corporal y trastornos alimentarios. Éstas son el único medio que permite a las personas presentar sus imágenes más atractivas y eliminar las que no lo son; por eso, especialmente en los jóvenes se debería concienciar el potencial perjudicial que tiene promover imágenes corporales, ya que puede desembocar en problemas mentales cómo la depresión (Xie et al., 2010). 

 

¿Cómo evitar las consecuencias negativas del abuso de las nuevas tecnologías?

La OECD Recommendation on the Protection of Children Online (OECD, 2012) admite que Internet se ha convertido en una realidad del día a día en la vida de los niños, conllevando desde beneficios para el desarrollo educacional hasta una exposición a riesgos como el acceso a contenido inapropiado o la interacción con desconocidos, lo que puede ser determinante para su salud mental.

 

Los niños y adolescentes deberían hacer un buen uso de las tecnologías para poder enriquecerse de lo que éstas pueden ofrecerles. En este sentido, sería beneficioso que los padres o tutores los protegieran de los riesgos online sin restringir las oportunidades y dejando a los niños explorar, aprender y expresarse (Livingstone et al., 2014). 

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Los colegios deberían educar en los medios digitales a los jóvenes para darles herramientas con las que puedan reconocer los riesgos que tienen, como el cyberbullying o el uso excesivo de las redes sociales mediante el  refuerzo emocional y empático. Del mismo modo, los gobiernos tendrían que promover controles parentales para los diferentes dispositivos, al igual que animarlos a ver juntos el contenido para que los niños puedan entender lo que ven y lo apliquen al mundo real.

 

En respuesta a esto, algunos países están tomando acción: en Alemania se educa a los padres de posibles riesgos en las actividades online, mientras que en Japón han implementado la educación en Internet promoviendo que los padres filtren y monitoricen las actividades online de sus hijos (King et al., 2018).

 

Es necesario intervenir rápidamente cuando los niños y adolescentes muestren signos de enfermedades mentales. Los servicios de psicología se centran desproporcionadamente en los adultos y debería invertirse en servicios de atención a la salud y las enfermedades mentales para niños y jóvenes en las escuelas e institutos (OECD, 2014).

¿Qué soluciones existen actualmente para mejorar la salud mental de los jóvenes en cuanto al uso de las nuevas tecnologías?

Los niños y jóvenes están creciendo en plena era tecnológica. Desde una edad muy temprana están familiarizados con ordenadores, teléfonos móviles e Internet.

Se han encontrado correlaciones entre el uso de las redes sociales y la depresión (McCrae, Gettings and Purssell, 2017), así como una relación similar entre los síntomas de la ansiedad y un uso elevado diario de las redes sociales (Vannucci, Flannery and Ohannessian, 2017).

 

Desde Psious recomendamos el uso de nuestro entorno de mindfulness, donde el/la paciente se podrá centrar en el momento presente y gracias a la ayuda del terapeuta hará un buen uso de las nuevas tecnologías pudiendo contrarrestar la poblemática que había presentado inicialmente. Además, gracias a la realidad virtual podemos crear un entorno de adicciones que ayude a tratarlas y limitarlas mediante el método Psious.

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