Caso real de fobia a volar.

Un caso de miedo a volar. 2 nov. 2015

Caso real de fobia a volar.Desde hace más de veinte años me dedico a la psicología clínica  como terapeuta cognitivo-conductual, profesión en la que procuro actualizarme continuamente.

 

Mi interés por los avances científicos en la psicología aplicada, me llevó a conocer la existencia de la Realidad Virtual (RV), pero no fue hasta el 2012, que pude utilizar esta herramienta en los tratamientos de las fobias con algunos de mis pacientes, constatando la utilidad de aplicar RV en estos trastornos tan frecuentes en la población.

Esta técnica tiene la ventaja de sumergir a los pacientes de una forma progresiva y controlada en entornos que temen. Se puede hacer de una manera cómoda, sin necesidad de desplazarse, con la posibilidad de ir modulando las condiciones de exposición y además, abarcar también un mayor número de situaciones en el tratamiento,  aumentando o disminuyendo la intensidad de disconfort de éstas. De esta manera se favorece el proceso de generalización y se acorta la duración del tiempo de tratamiento.

La clave es poder experimentar emociones y sensaciones muy parecidas a las que se dan en la realidad, y  mediante un entrenamiento de exposición que permite desensibilizar al paciente. Hasta ahora,  utilizaba técnicas de exposición “in vivo”  o de imaginación. La primera aunque es eficaz, tiene los inconvenientes de la dificultad en el manejo de todas las variables y la larga duración del tratamiento,  así como la necesidad de contar con un co-terapeuta. La segunda se ve obstaculizada por la dificultad que tienen  algunas personas en activar  los procesos de  imaginación.

En una ocasión una persona que padecía aerofobia, me pidió que le tratase para poder volar a Hong Kong en el plazo de un mes. Teníamos poco tiempo de margen, pero asumí el reto.

embarque

Una vez confirmado que se trataba de una fobia específica, y no había otra patología, le expliqué como se había instaurado esta fobia, así como los factores que la mantenían y cuál sería el  protocolo de intervención. Así comencé a tratarlo con  técnicas cognitivo-conductuales y  RV adaptada a su caso.

La RV me permitió exponerle paulatinamente a las situaciones más temidas por él, como el mal tiempo, las turbulencias, la inclinación del avión, los ruidos, y el despegue y aterrizaje. Sensaciones como taquicardia, mareo, sudoración y  sensación de ahogo le invadían al pensar catastróficamente que podía tener un ataque al corazón y  que el avión se podía caer. Este problema además le llevaba a consultar en Internet sobre las estadísticas de los accidentes de aviación.

Una sesión con un piloto civil experimentado, que incluyo normalmente en el protocolo,  le permitió aclarar sus dudas sobre el funcionamiento del avión y de aeronáutica en general.

En la última sesión, comentó que no le producía ansiedad pensar en el viaje, y que podía concentrarse en el objetivo de su misión en Hong Kong.

A la vuelta, me llamó para informarme de la enorme satisfacción que le había producido haber podido ir él y no haber tenido que delegar en otra persona de su empresa, y de la gran ayuda que supuso el tratamiento con Realidad Virtual para desempeñar sus tareas profesionales.

Como terapeuta es una satisfacción poder recibir este feedback de las personas y constatar un “antes” y un “después” en sus vidas.

 

Teresa Morali Farré
Especialista en Psicología Clínica y
Psicoterápia EFPA/COP
Presidenta Sección de Psicología del Tráfico y de la Seguridad (Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya)

 

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